viernes, 15 de febrero de 2008

Itaca

Hace ya bastante tiempo que no te escribo, aunque he estado tentada a anotar cualquier cosa muchas veces. Sin embargo, necesito que se de ese momento íntimo en el que puedo ahondar dentro de mí, y darle forma a lo que quiero decirte o contarte.
Quizá hoy, concretamente, sea otra persona la que hable por mí para ti. Paso a darte el poema de Kavafis, que, -otra vez Carmen- leí hace años.
No se me ocurren mejores frases, que las que este escritor dejó, sobre el tiempo, la vida, y el camino que se hace al recorrerla.
El otro día intenté imaginarte mayor, casi viejecita. Me río porque ni aún yo puedo imaginar eso de mí misma todavía. Pero dentro de 70 u 80 años, cuando este mundo esté irreconocible y sea aún más viejo, cuando de mí sólo perdure probablemente el recuerdo que tu me tengas, me gustaría imaginarte leyendo este poema que ahora pongo en tus manos:

"Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas."