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lunes, 30 de julio de 2012
Ayer y Hoy
domingo, 26 de junio de 2011
sábado, 26 de diciembre de 2009
Papá Noel
Anoche no dejabas de decir: viene Papá Noel.
Que no, Leonor. Papá Noel visita a los niños de otros países: de América, de Inglaterra, de Francia. Aquí vienen los Reyes Magos.
Me mirabas como diciéndome: Me da igual. Esta noche me dejarán alguna sorpresa.
Yo no dejaba de insistirte: la carta se la has escrito a los Reyes Magos. Además, está lloviendo ¿Cómo va a venir Papá Noel en trineo? No puede, con los renos viajar así.
"Bueno, decías. Los Reyes me dejarán un regalo."
"Leonor, los Reyes no vienen hasta el día seis de enero."
"Y ¿Cuánto falta?"
"Menos de dos semanas".
Sin embargo, tu me decías: "Mamá, Papá Noel va a venir. Ya verás como deja regalos, ya verás como nos deja algo. A ti también, no te pongas seria".
Dos horas hablando, y tu fe era inquebrantable.
Te oía decir, va a venir, va a venir.Mami, no te preocupes, Papá Noel vendrá.
Tenías fe por las dos.
Y, efectivamente, esta mañana Papá Noel te dejó unas "chuches" y un mensaje.
Y, aunque como dijiste, eran chuches y dulces como las que tenía la abuela en casa, Papá Noel vino, finalmente, tal como habías pronosticado.
A veces la fe de alguien es tan fuerte, que nos fuerza a los demás a hacer lo posible y lo imposible para que no se rompa.
Feliz Navidad.
Que no, Leonor. Papá Noel visita a los niños de otros países: de América, de Inglaterra, de Francia. Aquí vienen los Reyes Magos.
Me mirabas como diciéndome: Me da igual. Esta noche me dejarán alguna sorpresa.
Yo no dejaba de insistirte: la carta se la has escrito a los Reyes Magos. Además, está lloviendo ¿Cómo va a venir Papá Noel en trineo? No puede, con los renos viajar así.
"Bueno, decías. Los Reyes me dejarán un regalo."
"Leonor, los Reyes no vienen hasta el día seis de enero."
"Y ¿Cuánto falta?"
"Menos de dos semanas".
Sin embargo, tu me decías: "Mamá, Papá Noel va a venir. Ya verás como deja regalos, ya verás como nos deja algo. A ti también, no te pongas seria".
Dos horas hablando, y tu fe era inquebrantable.
Te oía decir, va a venir, va a venir.Mami, no te preocupes, Papá Noel vendrá.
Tenías fe por las dos.
Y, efectivamente, esta mañana Papá Noel te dejó unas "chuches" y un mensaje.
Y, aunque como dijiste, eran chuches y dulces como las que tenía la abuela en casa, Papá Noel vino, finalmente, tal como habías pronosticado.
A veces la fe de alguien es tan fuerte, que nos fuerza a los demás a hacer lo posible y lo imposible para que no se rompa.
Feliz Navidad.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Rutinas
Cuánto tiempo hace que no escribo. Terminaste finalmente la etapa de infantil. Ahora, ya estás metida de lleno en la dinámica del sistema. Te veo contenta, en tu nuevo cole, y más aún porque estás aprendiendo a leer.
Ahora, de vez en cuando, miras algún texto, algunas palabras escritas e intentas leerlas tu sola. A veces me preguntas "mamá, esta letra cuál es".
Te digo que cuando sepas leer, buscaré un gatito para ti. En realidad, soy yo la que tiene ilusión por un gato, pero de alguna manera te estoy contagiando el deseo de tenerlo.
Has empezado también tus clases de música. El año que viene, elegirás instrumento.
Cuando te pregunto qué quieres tocar de mayor, me dices que el violoncello.
Me gusta que te guste este instrumento, aunque nunca hubiera imaginado que te llamase la atención.
Ahora, disfruto de los días que no tienen altibajos, rutinarios. Un día normal de trabajo, ir a recogerte al cole y preguntarte qué tal te ha ido, qué has hecho, con quién has jugado, ir a comer a casa de la abuela, ir a los columpios, volver a casa.
Nada más. Para mí nada menos.
La rutina es la base de mi felicidad. Esto lo descubrí hace años.
La rutina, la costumbre, lo simple.
Besos, Leonor.
Ahora, de vez en cuando, miras algún texto, algunas palabras escritas e intentas leerlas tu sola. A veces me preguntas "mamá, esta letra cuál es".
Te digo que cuando sepas leer, buscaré un gatito para ti. En realidad, soy yo la que tiene ilusión por un gato, pero de alguna manera te estoy contagiando el deseo de tenerlo.
Has empezado también tus clases de música. El año que viene, elegirás instrumento.
Cuando te pregunto qué quieres tocar de mayor, me dices que el violoncello.
Me gusta que te guste este instrumento, aunque nunca hubiera imaginado que te llamase la atención.
Ahora, disfruto de los días que no tienen altibajos, rutinarios. Un día normal de trabajo, ir a recogerte al cole y preguntarte qué tal te ha ido, qué has hecho, con quién has jugado, ir a comer a casa de la abuela, ir a los columpios, volver a casa.
Nada más. Para mí nada menos.
La rutina es la base de mi felicidad. Esto lo descubrí hace años.
La rutina, la costumbre, lo simple.
Besos, Leonor.
martes, 26 de mayo de 2009
Magia
Mi querida Leonor: el otro día me dijiste que querías vivir en un cuento. Me sonreí porque yo ya había usado esa frase hace mucho tiempo, en otra época.
Ojalá pudiera ofrecerte eso. Ojalá todos pudiéramos elegir la mejor de las historias para vivirla. Pero no puedo.
De hecho, a veces me invade como una losa la responsabilidad de haberte traído a este mundo desquiciante y violento e injusto.
Aún respiras magia por todos lados. Casi con seis años, no has perdido un ápice de tu inocencia. Hace un par de días, te sorprendí intentando hacer desaparecer algo, diciendo tus palabras mágicas:
"Mamá, no ha desaparecido. Ohh...no soy mágica. Yo pensaba que era mágica".
"Claro que lo eres, Leonor. Seguro que esas no son las palabras que tienes que decir. Hay que decir otras. Hay que estudiar para aprenderlas".
Te quedaste más convencida.
Pero cuando te leo algún cuento, sigues pensando muchas veces que ojalá pudieras estar allí, y ser la princesa Fiona, o la princesa del caballero, o la mariposa rosa, o cualquier otro ser maravilloso.
Tal vez por eso te gusta tanto disfrazarte, vestirte y jugar a que eres esto o lo otro. E insistes en decirme: mamá, tu que quieres ser. Y sin querer, me vas involucrando en tus historias, en tus cuentos, y yo me voy enredando en ese mundo que has construido y en el que me permites entrar.
Con uno de tus disfraces favoritos
Ojalá pudiera ofrecerte eso. Ojalá todos pudiéramos elegir la mejor de las historias para vivirla. Pero no puedo.
De hecho, a veces me invade como una losa la responsabilidad de haberte traído a este mundo desquiciante y violento e injusto.
Aún respiras magia por todos lados. Casi con seis años, no has perdido un ápice de tu inocencia. Hace un par de días, te sorprendí intentando hacer desaparecer algo, diciendo tus palabras mágicas:
"Mamá, no ha desaparecido. Ohh...no soy mágica. Yo pensaba que era mágica".
"Claro que lo eres, Leonor. Seguro que esas no son las palabras que tienes que decir. Hay que decir otras. Hay que estudiar para aprenderlas".
Te quedaste más convencida.
Pero cuando te leo algún cuento, sigues pensando muchas veces que ojalá pudieras estar allí, y ser la princesa Fiona, o la princesa del caballero, o la mariposa rosa, o cualquier otro ser maravilloso.
Tal vez por eso te gusta tanto disfrazarte, vestirte y jugar a que eres esto o lo otro. E insistes en decirme: mamá, tu que quieres ser. Y sin querer, me vas involucrando en tus historias, en tus cuentos, y yo me voy enredando en ese mundo que has construido y en el que me permites entrar.
Con uno de tus disfraces favoritos
sábado, 7 de febrero de 2009
Ha llegado el Ratón Pérez
Adiós a tu primer diente de leche. Hoy ha caído después de que la dentista te diera un leve apretón con su tenaza. Antes de entrar en la consulta, informaste a todo el mundo de que iban a sacarte un diente. Luego, has estado todo el día diciéndoselo a todo el mundo.
Estás encantada con eso de saberte con un diente menos, de ver un hueco en tu encía, y saberte, al fin y al cabo, más mayor.
Esta noche, ya está todo preparado para que venga el Ratón Pérez y el Hada de los Dientes. Estás como loca con la idea, porque para ti es algo nuevo y maravilloso.
Y seguro que cuando estemos las dos durmiendo, ambos se dejarán caer, silenciosos, dejando alguna sorpresa bajo la almohada a cambio de tu pequeño diente.
Va asomando ya el otro, que miras de vez en cuando en el espejo, ilusionada.
Qué se le va a hacer, Leonor. Te vas haciendo grande.
Estás encantada con eso de saberte con un diente menos, de ver un hueco en tu encía, y saberte, al fin y al cabo, más mayor.
Esta noche, ya está todo preparado para que venga el Ratón Pérez y el Hada de los Dientes. Estás como loca con la idea, porque para ti es algo nuevo y maravilloso.
Y seguro que cuando estemos las dos durmiendo, ambos se dejarán caer, silenciosos, dejando alguna sorpresa bajo la almohada a cambio de tu pequeño diente.
Va asomando ya el otro, que miras de vez en cuando en el espejo, ilusionada.
Qué se le va a hacer, Leonor. Te vas haciendo grande.
martes, 9 de mayo de 2006
Inicio el blog para Leonor

Inicio este blog pensando en ella, en Leonor. Siempre ando pensando en cosas que me gustaría decirle o contarle, reflexiones o irreflexiones que andan por ahí, pero que considero que de alguna manera, puede ser importante para ella en algún momento.
Me gustaría que participárais en él, escribiéndole cosas o escribiéndomelas a mí.
Por supuesto que cualquiera que se deje caer por esta región de este planeta virtual, también puede hacerlo.
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