viernes, 28 de mayo de 2010

Como el náufrago metódico que contase las olas

Otro poema maravilloso y devastador con el que he topado en estos últimos días, cuando alguien de la empresa de autobuses urbanos decide deleitar a los usuarios del transporte con pequeñas gotas de belleza en un lugar tan árido como un autobús.
Ya me he tropezado fvarias veces con el mismo poema, y en todas ellas he realizado el viaje a mi destino ensimismada y meditando cada una de las frases que he leído.
Son demoledoras. Sería terrible encontrarse con esas frases al final de la existencia, sería terrible siquiera rozarlas.
Aún así, no dejo de pensar que algún día, algún instante, también hice todo perfecto, sin equivocarme, salvo en aquello que amé. "Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería."

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