domingo, 26 de junio de 2011
Cinema Paradiso
Quizá una de las mejores películas que he visto en mi vida. Emocionándome hasta el final, removiendo sentimientos, emociones, de principio a fin.
La primera vez que la vi fue hacia 1994 o principios de 1995, cuando estaba en el instituto Ángel Ganivet. Aquél año coincidí por vez primera con Dafos, una persona totalmente enamorada del cine. Se le ocurrió la idea de montar un cineclub en el centro, y acertadamente, la primera película con la que se iba a inaugurar ese cineclub fue Cinema Paradiso, la maś arrebatadora película que se ha hecho sobre el cine.
Fue la primera vez. Es una vuelta al pasado, a la niñez y a la juventud. Es inevitable recordar los propios días de aquél año, y de aquél videoclub, la elaboración de la guía para ver la película, adecuar el salón de actos, preparar la pantalla, disfrutar... y luego, después de recogerlo todo, salir y hablar de cine, frente a una cerveza fría durante un largo rato. Hace ya mucho tiempo de esto. Volví a coincidir con Dafos al año siguiente en Ronda. Fue uno de los mejores que pasé en esa ciudad. Las copas en la Sota de Bastos, en La Verdad, los paseos por Ronda; José Luis, Dafos y yo hablando sobre lo divino y lo humano, copas en el Dulcinea, brindis por Marcello. Ahora que hace veinte años de casi todo..... Ver Cinema Paradiso es retornar al pasado (el retorno a Itaca de Ulises, como acertadamente señaló Dafos la primera vez que vi esa película), a ese pasado casi patria, hogar, que todos tenemos. Que yo tengo, que ya he perdido. Que en ti en recobrado, diferente.
martes, 4 de enero de 2011
Para Eloy
Hoy ha muerto una persona buena.
Estos versos los he leído casi al momento de recibir la noticia. Son palabras que tú me hubieras dicho, por eso aquí las pongo, para recordarte. En tu memoria.
"Estar vivo es poder,
La existencia en sí misma
sin ninguna otra función es,
suficiente omnipotencia."
Emily Dickinson
Estos versos los he leído casi al momento de recibir la noticia. Son palabras que tú me hubieras dicho, por eso aquí las pongo, para recordarte. En tu memoria.
"Estar vivo es poder,
La existencia en sí misma
sin ninguna otra función es,
suficiente omnipotencia."
Emily Dickinson
jueves, 16 de septiembre de 2010
Una nota rápida
Esta semana se inauguró oficialmente el curso para secundaria. Tú lo empezaste unos días antes.
Para mí siempre el inicio de curso es también el comienzo del otoño, que también es el comienzo del año para todos aquellos que nos movemos en el mundo de la docencia.
El año empieza en septiembre y acaba en junio. Julio y agosto son dos meses de parálisis estival,donde el calor aplastante evita cualquier movimiento, cualquier cambio. Insoportables, en definitiva. Y, aunque me quejo de la vuelta al trabajo, he de decir que es más soportable eso que esos días lentos e interminables del verano.
Nuevo año, nuevos cursos, nuevos compañeros...
Tu también tenías ganas de comenzar. Has iniciado el curso con mucho ímpetu, queriendo trabajar, sacar buenas notas....espero que mantengas este espíritu todo el año.
También has comenzado las clases de violoncello. Esta última aventura musical no sé por dónde va a salir, espero también que mantengas el deseo de aprender. Me hace mucha ilusión que estudies este instrumento.
Espero que todo nos vaya bien este año.
Salud, Leonor.
Para mí siempre el inicio de curso es también el comienzo del otoño, que también es el comienzo del año para todos aquellos que nos movemos en el mundo de la docencia.
El año empieza en septiembre y acaba en junio. Julio y agosto son dos meses de parálisis estival,donde el calor aplastante evita cualquier movimiento, cualquier cambio. Insoportables, en definitiva. Y, aunque me quejo de la vuelta al trabajo, he de decir que es más soportable eso que esos días lentos e interminables del verano.
Nuevo año, nuevos cursos, nuevos compañeros...
Tu también tenías ganas de comenzar. Has iniciado el curso con mucho ímpetu, queriendo trabajar, sacar buenas notas....espero que mantengas este espíritu todo el año.
También has comenzado las clases de violoncello. Esta última aventura musical no sé por dónde va a salir, espero también que mantengas el deseo de aprender. Me hace mucha ilusión que estudies este instrumento.
Espero que todo nos vaya bien este año.
Salud, Leonor.
sábado, 14 de agosto de 2010
Peregrinos
En estos días de verano, mientras mucha gente parte a la playa o al campo, o sale de viaje hacia lugares de lo más exótico, algunos privilegiados desde mi punto de vista, mochila al hombro, salen caminando hacia Santiago de Compostela.
Hay muchos lugares mágicos en el mundo, cada cual ha de encontrar el suyo. Para mí, desde siempre, ha sido esa ciudad.
La primera vez que la visité fue hace más de treinta años. Andaba por los trece, y toda la familia fue para allá, en coche. Atravesando Jaén, Ciudad Real, Madrid, Castilla la Vieja...
Antes de llegar a destino yo miraba los nombres de los pueblos que iba encontrando, y me maravillaba leer esos nombres, muchos de los cuales recordaba haberlos vistos en algún romance que estudiamos durante ese mismo curso en la escuela.
Cuando parábamos en algunos de esos pueblos, o en ciudades como Zamora o León, veía inscripciones que recordaban alguna legendaria batalla, algún suceso memorable, o indicaban simplemente que en ese lugar vio la luz algún rey o noble cuya memoria debíamos honrar.
Luego, seguimos el camino hasta llegar a esa bendita ciudad, y entonces, ocurrió. La ciudad me envolvió, y su hechizo ha llegado hasta ahora.
Volví en muchas ocasiones a Santiago: un par de veces, por cuestión de oposiciones. Otra vez, acompañando a una amiga. En plan turismo, otras cuantas veces más.
Sin embargo, recuerdo también algunas ocasiones en las que fui sola: sin ver a nadie, sin estar con nadie. Simplemente porque necesitaba estar allí. Necesitaba liberarme allí.
Una situación inexplicable, porque....¿qué me impulsaba a atrevesar un país entero y refugiarme en esa ciudad?
Cuando pienso en ello, veo que todas las veces que he llegado a Santiago ha sido como turista, como viajera, como una escapada, o como una huida. Pero nunca he llegado a Santiago de la forma en la que esta me abrió siempre sus brazos, esto es, como peregrina.
Los último veinte años, he considerado esta posibilidad, pero la he ido aparcando, por mil motivos: tiempo, ganas, oportunidad.
Ahora, algo me impulsa a hacer ese camino que millones de personas han hecho durante mil años. Esa magia, ese espíritu de búsqueda, es lo que impregna esta ciudad, y quizá es lo que vi en ese primer momento, a mis trece años.
Este año, he querido ir, y nuevamente no he podido. Mi salud, cada vez más pésima, no me lo ha permitido.
Con mi sobrino imaginamos juntos durante el invierno la ruta que íbamos a hacer, un trayecto corto y pequeño, aunque para mí sería arduo.
Cada peregrino tiene su propio camino; cada camino es diferente. Es probable que el mío sea más corto, otros lo tendrán más largo, pero me da igual.
Algo se agita dentro de mí que solo puedo darle salida a través de ese recorrido espiritual, respirando el polvo de un camino milenario, de un camino que recorrieron reyes y príncipes,nobles y gentes de todas clases.
Cuando un peregrino recorría (recorre) el Camino, iba cargado de esperanza. Esa misma esperanza jalona cada kilómetro, cada centímetro de ruta.
Esperanza en rozar ese sentido oculto, esa verdad escondida, que al fin se nos revela.
Intento imaginar esa emoción indescriptible, cuando, después de días andar, el peregrino atisba la ciudad; cuando, después de todo ese camino,entre en la catedral, y roce las mismas piedras milenarias, acariciadas durante siglos por otros peregrinos que pusieron al pie de esta tumba su alma esperanzada.
El camino es un despertar del alma. Sea como sea, mi ruta está trazada.
viernes, 28 de mayo de 2010
Como el náufrago metódico que contase las olas
Otro poema maravilloso y devastador con el que he topado en estos últimos días, cuando alguien de la empresa de autobuses urbanos decide deleitar a los usuarios del transporte con pequeñas gotas de belleza en un lugar tan árido como un autobús.
Ya me he tropezado fvarias veces con el mismo poema, y en todas ellas he realizado el viaje a mi destino ensimismada y meditando cada una de las frases que he leído.
Son demoledoras. Sería terrible encontrarse con esas frases al final de la existencia, sería terrible siquiera rozarlas.
Aún así, no dejo de pensar que algún día, algún instante, también hice todo perfecto, sin equivocarme, salvo en aquello que amé.
Ya me he tropezado fvarias veces con el mismo poema, y en todas ellas he realizado el viaje a mi destino ensimismada y meditando cada una de las frases que he leído.
Son demoledoras. Sería terrible encontrarse con esas frases al final de la existencia, sería terrible siquiera rozarlas.
Aún así, no dejo de pensar que algún día, algún instante, también hice todo perfecto, sin equivocarme, salvo en aquello que amé.
"Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería."
viernes, 5 de marzo de 2010
Ver un mundo
Ayer, leyendo una revista, encontré un artículo en el que se citaba al poeta William Blake. Recuerdo haber visto una pintura de él cuando estaba estudiando arte en COU, hace ya una eternidad, o dos. Era el cuadro de "Elohim creando a Adán".
Siempre me llamó la atención, aún lo recuerdo hoy día. Sin embargo, no es su pintura lo que hoy me lleva a escribirte esto, sino un poema, que encontré citado en esa revista. Te cito las dos primeras estrofas, que para mí son las más singulares.
To see the world in a grain of sand,
And Heaven in a wild flower,
Hold infinity in the palm of your hand
And eternity in an hour.
He who binds himself to a joy
Does the winged life destroy;
He who kisses joy as it flies
Lives in eternity's sun rise.
Especialmente mágicas me resultan los primeros versos:
"Ver un mundo en un grano de arena,
y el cielo en una flor silvestre,
Contener el infinito en la palma de tu mano
Y la eternidad en una hora."
Todo es hermoso y único, todo comparte la misma esencia. El grano de arena, contiene, efectivamente, un universo.
sábado, 26 de diciembre de 2009
Papá Noel
Anoche no dejabas de decir: viene Papá Noel.
Que no, Leonor. Papá Noel visita a los niños de otros países: de América, de Inglaterra, de Francia. Aquí vienen los Reyes Magos.
Me mirabas como diciéndome: Me da igual. Esta noche me dejarán alguna sorpresa.
Yo no dejaba de insistirte: la carta se la has escrito a los Reyes Magos. Además, está lloviendo ¿Cómo va a venir Papá Noel en trineo? No puede, con los renos viajar así.
"Bueno, decías. Los Reyes me dejarán un regalo."
"Leonor, los Reyes no vienen hasta el día seis de enero."
"Y ¿Cuánto falta?"
"Menos de dos semanas".
Sin embargo, tu me decías: "Mamá, Papá Noel va a venir. Ya verás como deja regalos, ya verás como nos deja algo. A ti también, no te pongas seria".
Dos horas hablando, y tu fe era inquebrantable.
Te oía decir, va a venir, va a venir.Mami, no te preocupes, Papá Noel vendrá.
Tenías fe por las dos.
Y, efectivamente, esta mañana Papá Noel te dejó unas "chuches" y un mensaje.
Y, aunque como dijiste, eran chuches y dulces como las que tenía la abuela en casa, Papá Noel vino, finalmente, tal como habías pronosticado.
A veces la fe de alguien es tan fuerte, que nos fuerza a los demás a hacer lo posible y lo imposible para que no se rompa.
Feliz Navidad.
Que no, Leonor. Papá Noel visita a los niños de otros países: de América, de Inglaterra, de Francia. Aquí vienen los Reyes Magos.
Me mirabas como diciéndome: Me da igual. Esta noche me dejarán alguna sorpresa.
Yo no dejaba de insistirte: la carta se la has escrito a los Reyes Magos. Además, está lloviendo ¿Cómo va a venir Papá Noel en trineo? No puede, con los renos viajar así.
"Bueno, decías. Los Reyes me dejarán un regalo."
"Leonor, los Reyes no vienen hasta el día seis de enero."
"Y ¿Cuánto falta?"
"Menos de dos semanas".
Sin embargo, tu me decías: "Mamá, Papá Noel va a venir. Ya verás como deja regalos, ya verás como nos deja algo. A ti también, no te pongas seria".
Dos horas hablando, y tu fe era inquebrantable.
Te oía decir, va a venir, va a venir.Mami, no te preocupes, Papá Noel vendrá.
Tenías fe por las dos.
Y, efectivamente, esta mañana Papá Noel te dejó unas "chuches" y un mensaje.
Y, aunque como dijiste, eran chuches y dulces como las que tenía la abuela en casa, Papá Noel vino, finalmente, tal como habías pronosticado.
A veces la fe de alguien es tan fuerte, que nos fuerza a los demás a hacer lo posible y lo imposible para que no se rompa.
Feliz Navidad.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Rutinas
Cuánto tiempo hace que no escribo. Terminaste finalmente la etapa de infantil. Ahora, ya estás metida de lleno en la dinámica del sistema. Te veo contenta, en tu nuevo cole, y más aún porque estás aprendiendo a leer.
Ahora, de vez en cuando, miras algún texto, algunas palabras escritas e intentas leerlas tu sola. A veces me preguntas "mamá, esta letra cuál es".
Te digo que cuando sepas leer, buscaré un gatito para ti. En realidad, soy yo la que tiene ilusión por un gato, pero de alguna manera te estoy contagiando el deseo de tenerlo.
Has empezado también tus clases de música. El año que viene, elegirás instrumento.
Cuando te pregunto qué quieres tocar de mayor, me dices que el violoncello.
Me gusta que te guste este instrumento, aunque nunca hubiera imaginado que te llamase la atención.
Ahora, disfruto de los días que no tienen altibajos, rutinarios. Un día normal de trabajo, ir a recogerte al cole y preguntarte qué tal te ha ido, qué has hecho, con quién has jugado, ir a comer a casa de la abuela, ir a los columpios, volver a casa.
Nada más. Para mí nada menos.
La rutina es la base de mi felicidad. Esto lo descubrí hace años.
La rutina, la costumbre, lo simple.
Besos, Leonor.
Ahora, de vez en cuando, miras algún texto, algunas palabras escritas e intentas leerlas tu sola. A veces me preguntas "mamá, esta letra cuál es".
Te digo que cuando sepas leer, buscaré un gatito para ti. En realidad, soy yo la que tiene ilusión por un gato, pero de alguna manera te estoy contagiando el deseo de tenerlo.
Has empezado también tus clases de música. El año que viene, elegirás instrumento.
Cuando te pregunto qué quieres tocar de mayor, me dices que el violoncello.
Me gusta que te guste este instrumento, aunque nunca hubiera imaginado que te llamase la atención.
Ahora, disfruto de los días que no tienen altibajos, rutinarios. Un día normal de trabajo, ir a recogerte al cole y preguntarte qué tal te ha ido, qué has hecho, con quién has jugado, ir a comer a casa de la abuela, ir a los columpios, volver a casa.
Nada más. Para mí nada menos.
La rutina es la base de mi felicidad. Esto lo descubrí hace años.
La rutina, la costumbre, lo simple.
Besos, Leonor.
sábado, 27 de junio de 2009
Madrid
Han pasado los años viajeros, y no sé si en algún momento de mi vida volverán de nuevo.
Durante un tiempo, escapaba literalmene en cuanto había una sucesión de días para conocer algún sitio nuevo, especial...una especie de huída extraña.
Aún así, tuve la suerte de encontrar ciudades fascinantes en momentos únicos.
A veces se produce algo maravilloso, y es cuando un visitante, un viajero, puede llegar a tocar el alma de una ciudad.Ambos están en ese momento en estado de Gracia.
Tuve esta sensación etre 1984 y 1986 con Madrid (Madriz, como se anunciaba en los carteles).
Descubrí la magia que se escondía en esa ciudad, pese al trajín, el tráfico, la inevitable suciedad de las grandes ciudades...
Lo primero que me fascinaba era la entrada a Madrid. Casi cien kilómetros antes, el paisaje que el tren dejaba ver era como una carta de presentación. Altos edificios, descampados, paisajes proletarios, plantaciones de chatarra, chabolas...pero me fascinaba esa visión.
En aquél momento empezaba también a recoger la maleta, asearme un poco, fumar los primeros cigarrillos de la mañana después de una noche insomne la mayor parte de las veces.
Luego,inesperadamente, y después de casi una hora contemplando este paisaje, la vía de tren iba mostrando una herida en la ciudad, una hendidura que me permitiría llegar hasta la estación, Atocha.Antes era una estación antigua, pero igualmente maravillosa.
Solía haber alguien allí, esperándome.
A veces no, pero podía manejarme bien, sabía a dónde tenía que llegar.
¿Qué recuerdos tengo yo de esta ciudad que tanto me marcó?
Ir de Usera a Plaza de Castilla, donde tenía mis citas, haciendo transbordo en un metro interminable; ir también a La Latina, a una pequeña buhardilla que se escondía cerca del teatro; paseos por el Retiro, cerca del lago, y también en una barca.
Ir a bares y discotecas, y pubs llenos de gente extraña y que a mí me parecían fascinantes.
La música de Gabinete Caligari y Luz Casal, de Radio Futura y Joaquín Sabina. Esa era la música que decoraba la ciudad que yo veía.
Paseos por el museo del Prado, por el Casón, parada siempre obligada.
Sentarme en la Plaza del Dos de Mayo, en un banco, y cerrar los ojos mientras fumaba.
Una tarde en el Parque del Oeste, inolvidable.
Colores del amanecer y del atardecer, que bañaban las avenidas de la ciudad.
Una ciudad vista con los ojos de los veinte años.
Ahora, cuando la recuerdo, también tengo veinte años. Y no sé lo que va a pasar después.
Durante un tiempo, escapaba literalmene en cuanto había una sucesión de días para conocer algún sitio nuevo, especial...una especie de huída extraña.
Aún así, tuve la suerte de encontrar ciudades fascinantes en momentos únicos.
A veces se produce algo maravilloso, y es cuando un visitante, un viajero, puede llegar a tocar el alma de una ciudad.Ambos están en ese momento en estado de Gracia.
Tuve esta sensación etre 1984 y 1986 con Madrid (Madriz, como se anunciaba en los carteles).
Descubrí la magia que se escondía en esa ciudad, pese al trajín, el tráfico, la inevitable suciedad de las grandes ciudades...
Lo primero que me fascinaba era la entrada a Madrid. Casi cien kilómetros antes, el paisaje que el tren dejaba ver era como una carta de presentación. Altos edificios, descampados, paisajes proletarios, plantaciones de chatarra, chabolas...pero me fascinaba esa visión.
En aquél momento empezaba también a recoger la maleta, asearme un poco, fumar los primeros cigarrillos de la mañana después de una noche insomne la mayor parte de las veces.
Luego,inesperadamente, y después de casi una hora contemplando este paisaje, la vía de tren iba mostrando una herida en la ciudad, una hendidura que me permitiría llegar hasta la estación, Atocha.Antes era una estación antigua, pero igualmente maravillosa.
Solía haber alguien allí, esperándome.
A veces no, pero podía manejarme bien, sabía a dónde tenía que llegar.
¿Qué recuerdos tengo yo de esta ciudad que tanto me marcó?
Ir de Usera a Plaza de Castilla, donde tenía mis citas, haciendo transbordo en un metro interminable; ir también a La Latina, a una pequeña buhardilla que se escondía cerca del teatro; paseos por el Retiro, cerca del lago, y también en una barca.
Ir a bares y discotecas, y pubs llenos de gente extraña y que a mí me parecían fascinantes.
La música de Gabinete Caligari y Luz Casal, de Radio Futura y Joaquín Sabina. Esa era la música que decoraba la ciudad que yo veía.
Paseos por el museo del Prado, por el Casón, parada siempre obligada.
Sentarme en la Plaza del Dos de Mayo, en un banco, y cerrar los ojos mientras fumaba.
Una tarde en el Parque del Oeste, inolvidable.
Colores del amanecer y del atardecer, que bañaban las avenidas de la ciudad.
Una ciudad vista con los ojos de los veinte años.
Ahora, cuando la recuerdo, también tengo veinte años. Y no sé lo que va a pasar después.
martes, 23 de junio de 2009
PROCLAMO (de Reina)
Parvati, la diosa
Este poema lo encontré en un blog. Se citaba a una tal Reina como autora. Leyéndolo con más atención intuí que esa Reina podría ser alguien a quien yo conocía con el mismo nombre, y muy querida por mí. Le escribí y me lo confirmó.
Muchas gracias Reina por permitirme reproducirlo aquí.
La primera vez que lo leí me impactó su fuerza, su belleza.
Sé que el poema está tejido con los hilos de tu existencia, pero también siento que has puesto voz al espíritu de muchas de nosotras.
Te abrazo desde aquí, Reina (en mi corazón serás siempre, Parvati)
PROCLAMO.
Proclamo que estoy viva
Que mi cuerpo vibra
Y mis células claman.
Proclamo que he hecho historia
A lo largo de mi vida,
Que he visto asomar
Los ojos de la Madre Divina
A través de los míos,
Las Manos de la Madre Divina
A través de las mías,
Los pies de la Madre Divina
En mi Caminar.
Proclamo que he vivido.
Que he sido niña, mujer, hija,
Esposa y amante, madre, viajera,
mujer chamán Y Maestra, Creadora, sacerdotisa, Sanadora,
Escuchadora, Susurradora, Acechadora,
Guerrera de la Luz y Mujer de las Tinieblas,
Espíritu del Bosque y Diosa del Agua, Mujer Salvaje.
Soy La que Sabe y Soy la Caminadora
En el Sendero de la Luz.
He ido por espacios desconocidos,
Me he adentrado por grutas, enfrentado demonios y espíritus Indomables,
me he rendido y he disfrutado del Éxtasis del
Ananda Divino, he sido Hiuhai, Parvati, Atma, Aya, Izana, Virtudes, Reina María, Ana María, la Khali, la Kwan Yin y la Pachamama.
Me Reconozco en el Alba, en el Espíritu del Agua, en el de la Tierra y el Manantial,
Me reconozco en el caos, en el espíritu del tigre y del jaguar.
En la sabana africana y en la mirada de los niños y niñas,
Me reconozco en el manantial.
Sacio la sed.
Descanso en la Luz y en la Eternidad.
Descanso allá donde se respira el Espíritu de lo Eterno.
Es Mi casa, es mi Hogar.
Reconozco que he vivido
Que he conocido la dicha y el dolor
La alegría y la confusión
La certeza y la perdición
La luz y la oscuridad.
Reconozco que he vivido,
Que he buscado
Que he encontrado
Que continúo en mi caminar.
Bendigo mi cuerpo
Y lo hago con amor
Bendigo cada una de las heridas
Que la batalla de la vida le ha infringido
Bendigo cada arruga y cada surco
Que reflejan mi presente y mi pasado
Bendigo cada gota y cada fibra de mi ser
Lo bendigo en mi.
Bendigo Mis ojos que reflejan los luceros del alba, mi boca, una gruta de luz, mi cuerpo,
Que danza con las estrellas, bendigo el Alma, que habita en mi.
Bendigo Mis nalgas, mis piernas, la pesadez,
Los mareos, el insomnio, los brazos que duelen y la rigidez
Lo arcaico, lo que no me permite crecer, lo que hago y lo que deshago,
Lo que me ancla al pasado, lo que amo y lo que no.
Todo, lo que yo soy, todo lo que mi cuerpo es,
Todo lo bendigo en mi
Todo es un canto de vida
Y es un canto de luz porque estoy viva
Y la vida se expresa en mi
jueves, 28 de mayo de 2009
Rayos Gamma
>Hay unas explosiones inmensas en el espacio que los científicos denominan explosiones de Rayos Gamma.
Dicen que son las mayores emisiones energéticas que se dan en el universo.
Hay también diversas teorías al respecto: unos dicen que son estrellas de neutrones que la deriva espacial hace colisionar; otros dicen que son hipernovas, estrellas masivas que estallan en un delirio de energía.
Otros hablan de agujeros negros, que hundidos en la oscuridad, chocan entre sí.
Nadie sabe, en realidad, que puede ser esa gigantesca energía que de cuando en cuando inunda el espacio.
Es la misma energía que nuestro Sol irradia en decenas de años, pero concentrada en segundos, o milisegundos.
Dicen también que si se produjeran lo suficientemente cerca, podrían acabar con gran parte de la vida en la Tierra.
Así explican algunos ciertas extinciones masivas que se produjeron en tiempos remotísimos, cuando la Tierra era joven y podía procrear nuevos hijos aun cuando perdiera esos.
No pensamos en ese inenarrable engranaje que nos encaja como una pieza más del Universo; ni pensamos que nuestra vida esté a expensas de que en algún remoto sitio, a no más de diez mil años luz, dos estrellas de neutrones decidan abrazarse y ese abrazo interestelar produzca casi una energía incontable, que llegaría hasta nosotros.
Rayos Gamma fruto del amor interestelar entre estrellas.
Todo se anuda en el Universo, todo se ata, todo se va abrazando.
Los científicos lo llaman fuerza de gravedad, que atrae a los diferentes cuerpos.
Pero tu y yo sabemos que el amor inunda incluso a las estrellas brillantes, a las galaxias gigantescas, a los agujeros negros insondables.
Todos ellos van atrayéndose o alejándose, en un baile espacial infinito y eterno.
Nuestra Vía Láctea corre en busca de Andrómeda, la una hacia la otra.
Dentro de eones de tiempo, ambas se abrazarán inmensamente, hasta convertirse en una.
Dicen que son las mayores emisiones energéticas que se dan en el universo.
Hay también diversas teorías al respecto: unos dicen que son estrellas de neutrones que la deriva espacial hace colisionar; otros dicen que son hipernovas, estrellas masivas que estallan en un delirio de energía.
Otros hablan de agujeros negros, que hundidos en la oscuridad, chocan entre sí.
Nadie sabe, en realidad, que puede ser esa gigantesca energía que de cuando en cuando inunda el espacio.
Es la misma energía que nuestro Sol irradia en decenas de años, pero concentrada en segundos, o milisegundos.
Dicen también que si se produjeran lo suficientemente cerca, podrían acabar con gran parte de la vida en la Tierra.
Así explican algunos ciertas extinciones masivas que se produjeron en tiempos remotísimos, cuando la Tierra era joven y podía procrear nuevos hijos aun cuando perdiera esos.
No pensamos en ese inenarrable engranaje que nos encaja como una pieza más del Universo; ni pensamos que nuestra vida esté a expensas de que en algún remoto sitio, a no más de diez mil años luz, dos estrellas de neutrones decidan abrazarse y ese abrazo interestelar produzca casi una energía incontable, que llegaría hasta nosotros.
Rayos Gamma fruto del amor interestelar entre estrellas.
Todo se anuda en el Universo, todo se ata, todo se va abrazando.
Los científicos lo llaman fuerza de gravedad, que atrae a los diferentes cuerpos.
Pero tu y yo sabemos que el amor inunda incluso a las estrellas brillantes, a las galaxias gigantescas, a los agujeros negros insondables.
Todos ellos van atrayéndose o alejándose, en un baile espacial infinito y eterno.
Nuestra Vía Láctea corre en busca de Andrómeda, la una hacia la otra.
Dentro de eones de tiempo, ambas se abrazarán inmensamente, hasta convertirse en una.
martes, 26 de mayo de 2009
Magia
Mi querida Leonor: el otro día me dijiste que querías vivir en un cuento. Me sonreí porque yo ya había usado esa frase hace mucho tiempo, en otra época.
Ojalá pudiera ofrecerte eso. Ojalá todos pudiéramos elegir la mejor de las historias para vivirla. Pero no puedo.
De hecho, a veces me invade como una losa la responsabilidad de haberte traído a este mundo desquiciante y violento e injusto.
Aún respiras magia por todos lados. Casi con seis años, no has perdido un ápice de tu inocencia. Hace un par de días, te sorprendí intentando hacer desaparecer algo, diciendo tus palabras mágicas:
"Mamá, no ha desaparecido. Ohh...no soy mágica. Yo pensaba que era mágica".
"Claro que lo eres, Leonor. Seguro que esas no son las palabras que tienes que decir. Hay que decir otras. Hay que estudiar para aprenderlas".
Te quedaste más convencida.
Pero cuando te leo algún cuento, sigues pensando muchas veces que ojalá pudieras estar allí, y ser la princesa Fiona, o la princesa del caballero, o la mariposa rosa, o cualquier otro ser maravilloso.
Tal vez por eso te gusta tanto disfrazarte, vestirte y jugar a que eres esto o lo otro. E insistes en decirme: mamá, tu que quieres ser. Y sin querer, me vas involucrando en tus historias, en tus cuentos, y yo me voy enredando en ese mundo que has construido y en el que me permites entrar.
Con uno de tus disfraces favoritos
Ojalá pudiera ofrecerte eso. Ojalá todos pudiéramos elegir la mejor de las historias para vivirla. Pero no puedo.
De hecho, a veces me invade como una losa la responsabilidad de haberte traído a este mundo desquiciante y violento e injusto.
Aún respiras magia por todos lados. Casi con seis años, no has perdido un ápice de tu inocencia. Hace un par de días, te sorprendí intentando hacer desaparecer algo, diciendo tus palabras mágicas:
"Mamá, no ha desaparecido. Ohh...no soy mágica. Yo pensaba que era mágica".
"Claro que lo eres, Leonor. Seguro que esas no son las palabras que tienes que decir. Hay que decir otras. Hay que estudiar para aprenderlas".
Te quedaste más convencida.
Pero cuando te leo algún cuento, sigues pensando muchas veces que ojalá pudieras estar allí, y ser la princesa Fiona, o la princesa del caballero, o la mariposa rosa, o cualquier otro ser maravilloso.
Tal vez por eso te gusta tanto disfrazarte, vestirte y jugar a que eres esto o lo otro. E insistes en decirme: mamá, tu que quieres ser. Y sin querer, me vas involucrando en tus historias, en tus cuentos, y yo me voy enredando en ese mundo que has construido y en el que me permites entrar.
Con uno de tus disfraces favoritos
miércoles, 15 de abril de 2009
Desencuentros Afortunados
A veces, Leonor, los encuentros son desencuentros: extrañas ubicaciones donde confluyen energías sin nombre que nos llevan a mundos subterráneos, impensados o inexplicables.
Casi siempre había pensado que encontrarse era garantía de algo afortunado,era recobrar lo perdido, encontrar lo añorado; el desencuentro, en cambio, era una confluencia negativa, donde lo que se rehúye se vuelve a tocar.
Ahora no estoy tan segura.
La última semana ha tenido algo de todo esto. Ha habido encuentros extraños, tan particulares y etéreos, tan impredecibles, tan inabordables….
Lo que nunca pensé que pudiera volver a suceder, ha sucedido. Lo que esperaba que sucediera, en cambio, no se ha dado.Por eso son desencuentros, inexplicables fuerzas que hacen que se sucedan cosas inexplicables en el camino de cada cuál.
Tres personas han atravesado estos días mi vida y han trazado en ella un dibujo, o una línea, o han borrado algo: dos de ellas con su ausencia y una con su presencia.
Intuyo la fragilidad de todo ello, pero no importa. Sigue siendo mi propia vida algo sorprendente.
Oigo la música de Georges Winston mientras escribo. La melancólica pieza “Secret Garden”, me trae recuerdos inolvidables, de un pasado que a veces extraño.
También me evoca estos últimos días de este presente sobre el que voy caminando de puntillas y haciendo mil malabarismos.
Es lo que tiene la música, que puede mostrar el pasado y el presente sin necesidad de anudarlos.
Casi siempre había pensado que encontrarse era garantía de algo afortunado,era recobrar lo perdido, encontrar lo añorado; el desencuentro, en cambio, era una confluencia negativa, donde lo que se rehúye se vuelve a tocar.
Ahora no estoy tan segura.
La última semana ha tenido algo de todo esto. Ha habido encuentros extraños, tan particulares y etéreos, tan impredecibles, tan inabordables….
Lo que nunca pensé que pudiera volver a suceder, ha sucedido. Lo que esperaba que sucediera, en cambio, no se ha dado.Por eso son desencuentros, inexplicables fuerzas que hacen que se sucedan cosas inexplicables en el camino de cada cuál.
Tres personas han atravesado estos días mi vida y han trazado en ella un dibujo, o una línea, o han borrado algo: dos de ellas con su ausencia y una con su presencia.
Intuyo la fragilidad de todo ello, pero no importa. Sigue siendo mi propia vida algo sorprendente.
Oigo la música de Georges Winston mientras escribo. La melancólica pieza “Secret Garden”, me trae recuerdos inolvidables, de un pasado que a veces extraño.
También me evoca estos últimos días de este presente sobre el que voy caminando de puntillas y haciendo mil malabarismos.
Es lo que tiene la música, que puede mostrar el pasado y el presente sin necesidad de anudarlos.
jueves, 9 de abril de 2009
El reencuentro del amigo
Ayer, después de veinte años, tuve noticias de un amigo muy querido de la época de la universidad.
Haciendo una labor de detectives, usando internet claro, logré dar con una página donde aparecía una persona cuyos datos correspondían con él. Le envié un correo, y....magia! dos días después tenía noticias suyas.
Hace más de veinte años, nos reuníamos en la hora de las cervezas y los cafés, para estudiar o para salir...
Hablábamos de muchas cosas y me sorprendía cuando me decía que lo que más le gustaba eran leer novelas del oeste. A mí me parecía que bajo la capa de chico duro se ocultaba todo un romántico.Desde entonces, ha sido inevitable que evoque su imagen cuando veía alguna película del oeste.
Me dio una fotografía tipo carnet. En aquella época los amigos nos dábamos ese tipo de fotografías, siempre había alguna que nos sobraba después de hacernos diez o doce, para principio de curso y entregarlas a los profesores.Él me ha dicho que tiene la mitad de pelo que tenía entonces y 25 kilos de más. Yo le he dicho que tengo más pelo, pero también más kilos.
Se enredan los recuerdos de tanto vivido. A veces, Leonor, tengo que hacer un alto y poner un poco de orden en los años porque ya se me atropellan locamente.
Aquello fue la magia del 84 al 86. Me ha recordado que fui yo quién lo despidió en la estación de autobuses cuando se fue de Granada y empezó, lejos, otra etapa de su vida.
He estado años preguntándome qué fue de él. Y ahora, gracias a la unión de mil casualidades, nos reencontramos nuevamente.
Estoy casado y tengo una hija, me dice.
También yo tengo una hija, aunque más pequeña, le contesto.
Me inunda la nostalgia cuando nos cruzamos esas palabras. Son más de veinte años...las vidas de todos han ido por mil sitios distintos.
Le he hablado de la reunión de nuestra promoción, de los catorce magníficos.
No sé si vendrá, en manos de la Providencia dejo ese reencuentro.
Lo que si sé es que te escribiré alguna que otra vez, y que a través de esta magia virtual, nos tenderemos de nuevo las manos.
Un beso para ti, mi amigo.
Haciendo una labor de detectives, usando internet claro, logré dar con una página donde aparecía una persona cuyos datos correspondían con él. Le envié un correo, y....magia! dos días después tenía noticias suyas.
Hace más de veinte años, nos reuníamos en la hora de las cervezas y los cafés, para estudiar o para salir...
Hablábamos de muchas cosas y me sorprendía cuando me decía que lo que más le gustaba eran leer novelas del oeste. A mí me parecía que bajo la capa de chico duro se ocultaba todo un romántico.Desde entonces, ha sido inevitable que evoque su imagen cuando veía alguna película del oeste.
Me dio una fotografía tipo carnet. En aquella época los amigos nos dábamos ese tipo de fotografías, siempre había alguna que nos sobraba después de hacernos diez o doce, para principio de curso y entregarlas a los profesores.Él me ha dicho que tiene la mitad de pelo que tenía entonces y 25 kilos de más. Yo le he dicho que tengo más pelo, pero también más kilos.
Se enredan los recuerdos de tanto vivido. A veces, Leonor, tengo que hacer un alto y poner un poco de orden en los años porque ya se me atropellan locamente.
Aquello fue la magia del 84 al 86. Me ha recordado que fui yo quién lo despidió en la estación de autobuses cuando se fue de Granada y empezó, lejos, otra etapa de su vida.
He estado años preguntándome qué fue de él. Y ahora, gracias a la unión de mil casualidades, nos reencontramos nuevamente.
Estoy casado y tengo una hija, me dice.
También yo tengo una hija, aunque más pequeña, le contesto.
Me inunda la nostalgia cuando nos cruzamos esas palabras. Son más de veinte años...las vidas de todos han ido por mil sitios distintos.
Le he hablado de la reunión de nuestra promoción, de los catorce magníficos.
No sé si vendrá, en manos de la Providencia dejo ese reencuentro.
Lo que si sé es que te escribiré alguna que otra vez, y que a través de esta magia virtual, nos tenderemos de nuevo las manos.
Un beso para ti, mi amigo.
sábado, 14 de febrero de 2009
Para Leonor: Libros de otro tiempo
Para Leonor: Libros de otro tiempo
http://www.edicionesdelsur.com/ninianticuada.htm
http://www.edicionesdelsur.com/ninianticuada.htm
sábado, 7 de febrero de 2009
Ha llegado el Ratón Pérez
Adiós a tu primer diente de leche. Hoy ha caído después de que la dentista te diera un leve apretón con su tenaza. Antes de entrar en la consulta, informaste a todo el mundo de que iban a sacarte un diente. Luego, has estado todo el día diciéndoselo a todo el mundo.
Estás encantada con eso de saberte con un diente menos, de ver un hueco en tu encía, y saberte, al fin y al cabo, más mayor.
Esta noche, ya está todo preparado para que venga el Ratón Pérez y el Hada de los Dientes. Estás como loca con la idea, porque para ti es algo nuevo y maravilloso.
Y seguro que cuando estemos las dos durmiendo, ambos se dejarán caer, silenciosos, dejando alguna sorpresa bajo la almohada a cambio de tu pequeño diente.
Va asomando ya el otro, que miras de vez en cuando en el espejo, ilusionada.
Qué se le va a hacer, Leonor. Te vas haciendo grande.
Estás encantada con eso de saberte con un diente menos, de ver un hueco en tu encía, y saberte, al fin y al cabo, más mayor.
Esta noche, ya está todo preparado para que venga el Ratón Pérez y el Hada de los Dientes. Estás como loca con la idea, porque para ti es algo nuevo y maravilloso.
Y seguro que cuando estemos las dos durmiendo, ambos se dejarán caer, silenciosos, dejando alguna sorpresa bajo la almohada a cambio de tu pequeño diente.
Va asomando ya el otro, que miras de vez en cuando en el espejo, ilusionada.
Qué se le va a hacer, Leonor. Te vas haciendo grande.
viernes, 9 de enero de 2009
Nieve
Principios de enero. La ola de frío que nos invade parece que tocará a su fin. Y, un año más, la nieve no ha querido mostrarse en Granada. Sólo unos pequeños y breves copos hacia el mediodía del jueves, pero nada más. Unos copos livianos y diminutos.
Ayer esperé contemplar ese ambiente previo a la nevada, pero no llegó.
Hay un invierno perdido en mi memoria, no recuerdo de qué año ni exactamente en qué lugar, creo que siendo yo pequeña: el color blanco del cielo justo antes de romper a nevar, que es cuando más frío está el ambiente; los copos de nieve cayendo lentamente, muy despacio.
Y entonces me doy cuenta que el aire que me envuelve se ha vuelto blanco, que toda la naturaleza que me rodea está en silencio: no hay ruido de animales, no hay ruido de gente, no se mueve ningún árbol, no hay viento que susurre nada, sólo una enorme quietud envuelta en mil tonalidades de blanco.
Cada vez que veo la nieve -y son pocas veces- espero recobrar ese ambiente que una vez pude contemplar, y que llenó mi alma de una gran serenidad.
He encontrado una fotografía de la última vez que nevó en Grandada. Fue el año en que naciste, y hace justo ahora, seis años.
Recuerdo que hacía pocas semanas que me había enterado de que estaba embarazada. Ese día me desperté, y vi que Granada estaba totalmente cubierta por un manto blanco.
No fui al trabajo, las clases se habían suspendido porque el transporte escolar no había podido hacer las rutas. Me quedé en casa con Ceci. Y miré con ella en brazos la nieve desde mi ventana.
Ayer esperé contemplar ese ambiente previo a la nevada, pero no llegó.
Hay un invierno perdido en mi memoria, no recuerdo de qué año ni exactamente en qué lugar, creo que siendo yo pequeña: el color blanco del cielo justo antes de romper a nevar, que es cuando más frío está el ambiente; los copos de nieve cayendo lentamente, muy despacio.
Y entonces me doy cuenta que el aire que me envuelve se ha vuelto blanco, que toda la naturaleza que me rodea está en silencio: no hay ruido de animales, no hay ruido de gente, no se mueve ningún árbol, no hay viento que susurre nada, sólo una enorme quietud envuelta en mil tonalidades de blanco.
Cada vez que veo la nieve -y son pocas veces- espero recobrar ese ambiente que una vez pude contemplar, y que llenó mi alma de una gran serenidad.
He encontrado una fotografía de la última vez que nevó en Grandada. Fue el año en que naciste, y hace justo ahora, seis años.
Recuerdo que hacía pocas semanas que me había enterado de que estaba embarazada. Ese día me desperté, y vi que Granada estaba totalmente cubierta por un manto blanco.
No fui al trabajo, las clases se habían suspendido porque el transporte escolar no había podido hacer las rutas. Me quedé en casa con Ceci. Y miré con ella en brazos la nieve desde mi ventana.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Fin de Año
Ponemos punto final a 2008. un año que ha tenido de todo, aunque la segunda mitad ha sido agotadora (lo sigue siendo) y llena de miedos.
Pocas veces puedo sentarme ante el ordenador y escribirte, espero y deseo que 2009 traiga más paz y más salud a esta casa.
Espero también que el mundo esté algo mejor, solo algo.
Un beso. Feliz Año.
Pocas veces puedo sentarme ante el ordenador y escribirte, espero y deseo que 2009 traiga más paz y más salud a esta casa.
Espero también que el mundo esté algo mejor, solo algo.
Un beso. Feliz Año.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Et in Arcadia Ego
A principios de los 80 apareció en la televisión una de las series que más me han impactado.
Retorno a Brideshead, basada en la obra del mismo nombre de Evelyn Waugh, la vi la primera vez con unos 17 o 18 años, la misma con la que los protagonistas empiezan la historia.Una serie inglesa, exquisita, como todas las series inglesas que se rodaron por aquella época.
Hace unos días he leído que se ha hecho una nueva versión de la obra, sin embargo, a mí me resultará enormemente difícil ponerle otro rostro a Charles Ryder y a Sebastian.
Recuerdo los primeros capítulos, que comenzaban así: Et in Arcadia ego. Y en realidad era eso. Así me sentía yo cuando vi esta serie la primera vez, finalizando mi adolescencia.
He tenido la oportunidad de ver tres veces la serie, en diferentes momentos. Y nunca dejó de sorprenderme y fascinarme esa indolencia, esa forma de tratar el tiempo en esos primeros años en que Ryder y Sebastian se conocieron.
En parte, así se siente todo aquél que es joven: hay cosas que son sólo patrimonio de esa edad; esa inconsciencia, esa indolencia, la ausencia de proyección hacia el futuro, la nimiedad, la levedad de las cosas...
Et in Arcadia ego....
...cuando me refugiaba en las habitaciones perdidas de la casa del pueblo a leer, de pequeña.
...aquellos veranos de los últimso años del colegio.
....cuando entré en el instituto.
...cuando iba con Inma Palma los sábados por la tarde al cine.
...la noche que Rosa se quedó en mi casa y estuvimos hasta el amanecer imitando a las compañeras de clase.
...los cigarrillos fumados en la terraza de Lucena, con Carmen.
...el primer paseo con Antonio el de Cartuja.
...una tarde en el Parque del Oeste en Madrid.
...las mañanas, cuando iba al conservatorio.
...un mediodía, con Rosa y seis cervezas en el Zeluán.
...una noche junto al mar, en Almuñécar.
...la llegada de una carta que hablaba de pompas de jabón.
...el viaje a Cantabria con mi hermano.
...una noche cerca de las estrellas, en un perdido pueblo de Ávila.
...un paseo junto a las murallas de esta ciudad, con Josep.
...los nueve meses que estuviste conmigo.
...los paseos contigo durante tu primer invierno.
Cuando el tiempo se nos iba con toda la placidez y sin congoja entre las manos, cuando aún podíamos sin nungún tipo de rubor, llevar a Aloysius de la mano.
Retorno a Brideshead, basada en la obra del mismo nombre de Evelyn Waugh, la vi la primera vez con unos 17 o 18 años, la misma con la que los protagonistas empiezan la historia.Una serie inglesa, exquisita, como todas las series inglesas que se rodaron por aquella época.
Hace unos días he leído que se ha hecho una nueva versión de la obra, sin embargo, a mí me resultará enormemente difícil ponerle otro rostro a Charles Ryder y a Sebastian.
Recuerdo los primeros capítulos, que comenzaban así: Et in Arcadia ego. Y en realidad era eso. Así me sentía yo cuando vi esta serie la primera vez, finalizando mi adolescencia.
He tenido la oportunidad de ver tres veces la serie, en diferentes momentos. Y nunca dejó de sorprenderme y fascinarme esa indolencia, esa forma de tratar el tiempo en esos primeros años en que Ryder y Sebastian se conocieron.
En parte, así se siente todo aquél que es joven: hay cosas que son sólo patrimonio de esa edad; esa inconsciencia, esa indolencia, la ausencia de proyección hacia el futuro, la nimiedad, la levedad de las cosas...
Et in Arcadia ego....
...cuando me refugiaba en las habitaciones perdidas de la casa del pueblo a leer, de pequeña.
...aquellos veranos de los últimso años del colegio.
....cuando entré en el instituto.
...cuando iba con Inma Palma los sábados por la tarde al cine.
...la noche que Rosa se quedó en mi casa y estuvimos hasta el amanecer imitando a las compañeras de clase.
...los cigarrillos fumados en la terraza de Lucena, con Carmen.
...el primer paseo con Antonio el de Cartuja.
...una tarde en el Parque del Oeste en Madrid.
...las mañanas, cuando iba al conservatorio.
...un mediodía, con Rosa y seis cervezas en el Zeluán.
...una noche junto al mar, en Almuñécar.
...la llegada de una carta que hablaba de pompas de jabón.
...el viaje a Cantabria con mi hermano.
...una noche cerca de las estrellas, en un perdido pueblo de Ávila.
...un paseo junto a las murallas de esta ciudad, con Josep.
...los nueve meses que estuviste conmigo.
...los paseos contigo durante tu primer invierno.
Cuando el tiempo se nos iba con toda la placidez y sin congoja entre las manos, cuando aún podíamos sin nungún tipo de rubor, llevar a Aloysius de la mano.
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